Jueves IV Tiempo de Cuaresma Ex 32, 7-14 Sal 105 Jn 5, 31-47 Dios sigue creyendo en el hombre, por desgracia, éste lo defrauda. El Señor confiaba en su pueblo, pero ellos lo decepcionaron. Es lo que hemos meditado el día de hoy en la primera lectura. Cuántos proyectos tiene Dios para sus hijos, cuánto nos ama el Señor, y sin embargo, seguimos dándole la espalda. Los mismo que le sucedió al pueblo liberado de la esclavitud, nos sucede a nosotros en la actualidad: no tenemos paciencia. No sabemos esperar, nos desesperamos fácilmente, queriendo todo de una manera rápida y sencilla. El pueblo acababa de ser liberado y a los pocos días hicieron un becerro de oro para adorarlo, olvidándose del Dios que los había salvado. “Olvidaste al Dios eterno, el que te sustenta y el que te cuidó” (cfr. Ba 4, 8). Es demasiado triste ver que el hombre se olvida de Dios, de que Él lo creó, de que Él lo ha hecho crecer, de que lo ha...
Reflexiones diarias