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"Una entrega generosa"

  San Felipe de Jesús, Mártir Fiesta  Sb 3,1-9 Sal 123 Lc 9, 23-26      Hoy, como Iglesia mexicana, celebramos la fiesta de San Felipe de Jesús, el primer santo mexicano y protomártir de nuestra nación. Su figura espiritual es para nosotros un modelo de seguimiento de Cristo, poniendo fielmente nuestra confianza en Él.      San Felipe, dio un “sí” generoso al llamado que Dios le hizo: ingresó a la Orden de los Franciscanos en Filipinas, empezando su proceso de conversión. Durante su estadía en el convento, se entregó a la práctica asidua de la oración, a los estudios y a la ayuda caritativa de los hermanos enfermos y más necesitados.      Un día le anunciaron que sería ordenado sacerdote en su ciudad natal, México. Una vez que embarcaron hacia la Nueva España, una tempestad condujo la embarcación hacia las costas de Japón, donde algunos frailes franciscanos desempeñaban su misión evangelizadora. Felipe se sintió feliz por...

"¿Quién es grato ante los ojos de Dios?"

  Viernes IV semana Tiempo Ordinario Si 47, 2-13 Sal 17 Mc 6, 14-29      ¿Alguna vez te ha sucedido esto? Un familiar, un amigo o alguien conocido muerte y de repente todos comienzan a decir: “tan buen persona que era”, “un excelente ser humano”, “vaya que tenía un buen corazón”, etc. Podemos decir que, normalmente, se suele elogiar al difunto, resaltando todo lo bueno que nos dejó.      Lo mismo ha sucedido en la primera lectura que hoy hemos meditado del libro del Sirácida (Eclesiástico). El Autor Sagrado hace un gran elogio del difunto Rey David. Aquellos que no conocen a este personaje, si leyeran este pasaje por primera vez, pensarían lo bueno que fue. Es más, pensarían que absolutamente todo lo hizo bien, puesto que siempre buscaba hacer lo grato ante Dios amándolo con todo el corazón.      Sin embargo, David no fue un hombre intachable. Sabemos que no fue perfecto, puesto que también cometió pecado al deshacerse injustam...

"Y tú, ¿qué buscas?"

  Jueves IV semana Tiempo Ordinario I R 2, 1-4. 1’-12 I Creo 29 Mc 6, 7-13      De una manera sencilla, humilde y entrañable, David le ha entregado a su hijo Salomón su testamento. No emplea muchas palabras, simplemente ha dejado hablar al corazón. ¿Qué más anhela y desea un padre, sea rey o no, que a su hijo le vaya bien en todos sus asuntos, que experimente la felicidad y sea pleno? ¿Acaso los padres no quieren para sus hijos su realización y su total alegría?      Actualmente, muchas personas se enfocan en lo material: los hijos esperan ansiosos la herencia de los padres y cómo buitres, rondan cerca de ellos, esperando su muerte. Conozco a algunos padres de familia que se han desvivido para tener bienes que heredar a sus hijos, al grado de que ellos mismos no disfrutan de sus posesiones.      A ti querido padre-madre de familia te digo algo: No desees solo el bien material para tus hijos o que nunca les falte nada. Mejor, a ...

"Ser luz"

  Presentación del Señor Fiesta   Hb 2, 14-18 Sal 23 Lc 2, 22-40      La fiesta de la Presentación del Señor en el templo, cuarenta días después de su nacimiento, pone ante nuestros ojos un momento particular en la vida de la Sagrada Familia: según la Ley, María y José llevan al niño Jesús al templo para consagrarlo al Señor. De esta manera, se da el primer encuentro de Jesús con su pueblo.      San Lucas menciona reiteradas veces que José y María querían cumplir lo que estaba prescrito por la Ley del Señor. Con esto, se entiende que los padres de Jesús tienen el amor por observar los preceptos de Dios, la alegría de caminar por la Ley del Señor. Unos recién casados, que han tenído un niño, y están totalmente animados por el deseo de cumplir la voluntad de Dios. En ellos contemplamos lo que dice el Salmo: “Mi alegría es el camino de tus mandamientos… tu Ley será mi delicia” (Sal 119, 14. 77).      Pero el evangelista no s...

"Tengamos un buen corazón"

  Martes IV semana Tiempo Ordinario II Sm 18, 9-10. 14. 24-25. 30-19, 3, Sal 85 Mc 5, 21-43      El día de hoy, en la primera lectura, se nos presenta una escena conmovedora: las lágrimas derramadas de David por la muerte de su hijo Absalón.      Con un gran plan militar, el ejercito del rey logró derrotar al rebelde. Sin embargo, lo que parecía una gran victoria, terminó llenando de dolor a David, mostrándonos, una vez más, el gran corazón que tenía.      De la misma manera en la que había llorado por la muerte de Saúl, aún cuando éste se portó mal con él, ahora David llora la muerte de su hijo. No existe ninguna fiesta para celebrar esta triste victoria.      El bueno corazón del Rey David nos recuerda lo grande e inmenso que es el amor de Dios por nosotros, el cual nos ha manifestado, por medio de su Hijo, que Él está siempre dispuesto a perdonarnos. Del mismo modo que David no deseaba la muerte para su hijo...

"¿Cuáles son tus prioridades?"

  Lunes IV semana Tiempo Ordinario II Sm 15, 13-14. 30; 16, 5-13 Sal 3 Mc 5, 1-20      Qué difícil fueron los últimos días del reinado de David, ya que no fue únicamente la familia de Saúl la que se levantó en su contra, sino muchas personas. Qué duro es ver caer a los poderosos, pero no por sus propios méritos, sino por los celos-rivalidades de los suyos. Con esto, podemos darnos cuenta de que la ambición no respeta ni siquiera los lazos de sangre que se pueda tener.      ¿Cuántas veces hemos visto esto en las familias? ¿Cuántas veces no nos hemos enterado de familias que se destruyen por las herencias? ¿Quién de nosotros no ha contemplado a seres amados dejarse de hablar por conflictos que han surgido entre ellos? Hoy en día se siguen dando esas divisiones familiares y generalmente la causal son los bienes materiales, el poder, la ambición que hay en el corazón del hombre.      De hecho, todo esto se da debido a que el malign...

"No tengas miedo a amar"

  IV Domingo del Tiempo Ordinario: Ciclo “C” Jr 1, 4-5. 17-19 Sal 70 I Co 12, 31- 13, 13 Lc 4, 21-30      ¡Qué magnifico sería que existiera un lenguaje que todos los hombres pudieran entender! ¡Qué maravilloso sería que la humanidad entera pudiera emplear una lengua que todos pudieran comprender! ¿Pero sabes una cosa? Sí existe, y lo podemos nombrar: “El amor”.      Ahora bien, puede que te estés preguntando: ¿cómo puede el amor hablarnos? ¿Cómo podemos entendernos por medio del amor? Partamos de la misma Sagrada Escritura. San Juan, en su primera carta, nos dice: “Dios es amor”. Y si Dios es universal, por lo tanto, el amor lo es del mismo modo. De hecho, sin temor a equivocarme, todos los hombres tenemos la capacidad de amar y sentirnos amados; todos buscan la aceptación del otro, y lo hacen por medio del amor; todos anhelan ser abrazados y sentirse querido en los momentos más tristes de su vida; sin duda alguna si en algo nos podemos parec...

"Sálvame, Señor"

  Sábado III semana Tiempo Ordinario II Sm 12, 1-7a. 10-17 Sal 50 Mc 4, 35-41      “Después de la tormenta, viene la calma”. Después del pecado, viene el arrepentimiento.      El Salmo 50 que hemos meditado el día de hoy, el “ miserere ”, es una oración que brota de un hombre arrepentido al reconocer el pecado que ha cometido. En él, el Autor Sagrado, nos deja contemplar la acción de un pecador que se reconoce como tal. Pero no solo eso, sino que pide a Dios le conceda un nuevo corazón.      Este Salmo, podríamos decir, resume los sentimientos de tantas personas que, a lo largo de la historia de la humanidad, han experimentado la debilidad en carne propia, que han caído en la trampa del maligno, que no han hecho lo grato a los ojos de Dios. Pero, del mismo modo, es capaz de reconocer esa fragilidad y decide volver confiadamente a las fuentes del amor y misericordia del Señor.      Al igual que el rey David, tam...

"Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia"

  Viernes III semana Tiempo Ordinario II Sm 11, 1-4. 5-10. 13-17 Sal 50 Mc 4, 26-34      Seguimos ahondando en la historia sagrada en donde Dios y los hombres son los protagonistas. Hoy, según lo reflexionado en la primera lectura, volvemos a contemplar luces y sombres del hombre.      El protagonista del pasaje de hoy es David. En una primera instancia, prevalecen las sombras de su obrar. El rey, dejándose vencer por sus bajas pasiones, abusando y sacando provecho de la situación privilegiada en la que se encontraba, toma a Betsabé, esposa de Urías, y la deja embarazada. Para que su pecado no quede al descubierto (puesto que no había logrado que Urías pasara una noche con su mujer), no encontrando otra salida, provoca la muerte de un hombre inocente.      Lo cometido por el rey David fue un acto atroz. Pero también en su vida encontraremos luces. Esas luces vendrán con su sincero arrepentimiento, el cual hemos meditado en el S...

"Que tu luz siempre brille"

  Jueves III semana Tiempo Ordinario II Sm 7, 18-19. 24-29 Sal 131 Mc 4, 21-25      David, en la primera lectura que hoy hemos meditado, muestra su profundo sentido religioso, dándole gracias a Dios, reconociendo la iniciativa que Él ha tenido para con él y le pide que su bendición lo siga acompañando junto con toda su familia.      Lo que el rey David tanto desea es que todo el mundo hable de Dios, que reconozcan su grandeza y la fidelidad que ha manifestado a los suyos: “dígnate, pues, ahora, bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca siempre ante ti, porque Tú, Señor Dios, lo has dicho, y con tu bendición, la casa de tus siervos será bendita para siempre”.      Podríamos preguntarnos: ¿son nuestros los éxitos que podamos conseguir? ¿Son méritos nuestros los talentos que hemos recibido? ¿Somos simplemente nosotros o es su gracia la que obra en favor nuestro? Así como David, también nosotros deberíamos de darle gracias...