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El Amor lo perdona todo

  Jueves de la  XXIV semana Tiempo Ordinario I Co 15, 1-11 Sal 117 Lc 7, 36-50      San Pablo, en estas ultimas semanas, ha tenido que responder a las cuestiones planteadas por los corintios, incluso a resuelto diferentes problemáticas que se suscitaban en esa comunidad. Ahora, para finalizar esta carta, el Apóstol hace alusión al kerigma, es decir a la muerte y resurrección de Jesucristo.      Pablo les recuerda el Evangelio que él mismo ha proclamado, por el cual entraron a la fe y salvación, pero no sólo eso, sino que también quiere que esa Buena Nueva se conserve, se guarde y sea anunciada, ya que corre el peligro de perderse, de ser abandonada o despreciada.      Nos debe de quedar bien claro que la proclamación del Evangelio no sólo es una iniciativa de Pablo, sino que es un mandato de Jesucristo Resucitado, el cual se le ha aparecido primero a Pedro, luego a los Doce, posteriormente a Santiago y finalmente al Apósto...

Todo con Amor

  Miércoles de la  XXIV semana Tiempo Ordinario I Co 12, 31- 13, 13 Sal 32 Lc 7, 31-35      En nuestra vida hay un aspecto muy importante que no debemos de perder de vista: se trata del “amor”. San Pablo ha visto lo fundamental que se vuelve el amor en el hombre, que ha querido profundizar en la comunidad de Corinto.       En esa carta, Pablo nos regala un bellísimo himno al amor. También nos habla sobre la ausencia y presencia del mismo: cuando está ausente el amor, todo lo que hemos logrado carece de sentido, convirtiéndonos en meros funcionarios o trabajadores. En cambio, cuando el amor se encuentra presente, puede llegarse a convertirse en una acción que marque y mueva siempre nuestra vida al servicio de Dios y del prójimo.      La madre Teresa de Calcuta decía a las hermanas de su congregación: “No importa el numero de acciones que realices en tu vida, sino con la intensidad, con el amor con que las realices”. No...

Sufrir con Amor

  Nuestra Señora de los Dolores I Co 12, 12-14. 27-31 Sal 99 Lc 2, 33-35      El dolor desde que entró el pecado en el mundo se ha apegado a nosotros, queriéndose convertir en un compañero inseparable que acompaña nuestro peregrinar en esta vida. Tarde o temprano nos toca toparnos con esta realidad.      El sufrimiento parece apoderarse de las personas de un modo especial. Alguien a quien podemos contemplar en este campo es a la Virgen María. Ella estuvo profundamente marcada por el dolor, como lo hemos visto en el Evangelio de hoy: “Y a ti, una espada te atravesará el alma”.      Como por todos es ya sabido, Dios quiere probarnos, quiere saber que tan fieles podemos llegar a ser. A María la ha probado por medio del crisol del sacrificio. Ella padeció muchas adversidades y, aún así, fue capaz de hacer todo lo que Dios le pidió con entereza y amor. Ella debería de ser nuestro más grande ejemplo ante los sufrimientos que podamos ...

Común-unión = Comunión

  Lunes de la  XXIV semana Tiempo Ordinario I Co 11, 17-26 Sal 39 Lc 7, 1-10      Al celebrar el Santo Sacrificio nos unimos a Cristo: “el que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Jn 6, 56). Pero no solamente nos debe de unir a Jesús, sino que también debe hacerlo con la comunidad. Es aquí dónde fallaba la comunidad de Corinto.      Pero esto, ¿únicamente se da en esa comunidad? ¿No nos estará pasando lo mismo como Iglesia Universal, como Iglesia particular, como parroquia? No estaría mal que recibir una carta tan llena de amor y sabiduría como los Corintos, en dónde se nos muestre lo que estamos haciendo mal.       Ahora bien, creo no sería necesario esta carta, ya que cada uno de nosotros es consciente de lo que tiene que cambiar. El camino que Jesucristo nos ha mostrado no tiene pierde. Somos nosotros los que forjamos otros caminos. No podemos engañarnos: Jesús nos llama a la Comunión, a una...

Siempre perdona

  Domingo XXIV Tiempo Ordinario Ciclo “A” Si 27, 30- 28, 7 Sal 102 Rom 14, 7-9 Mt 18, 21-35      “Ninguno de nosotros vive para sí mismo”. Esta afirmación de San Pablo es muy cierta, ya que, uno de los males más tristes de nuestro tiempo es el egocentrismo, el cual se centra únicamente en uno mismo, en sus propios intereses.      Nuestra vida es para el Señor: “si vivimos, vivimos para el Señor”. Salir de nosotros mismos para encontrarnos con el otro sólo se podrá dar en la medida en que vivamos para Cristo, ya que la vida vale la pena vivir perteneciendo al Señor: pertenecer a Jesús es la única manera en que uno se puede sentir verdaderamente libre.      Caigamos en la cuenta de que “somos del Señor”. Esta es nuestra mayor alegría, la más grande certeza que podemos tener. Que nunca olvidemos que nuestro punto de referencia es pertenecerle a Cristo. El que vive en está sintonía, no tiene miedo a los hombres o al mundo. La pert...

Las exigencias del Amor

  Sábado de la  XXIII semana Tiempo Ordinario I Co 10, 14-22 Sal 115 Lc 6, 43-49      Que importante es la coherencia en nuestra vida, no sólo en lo que podemos decir, creer, pensar, sino en nuestra manera de vivir. Jesús constantemente denunciaba a los fariseos y escribas por su hipocresía, ya que habían cambiado el culto religioso en meras normas y preceptos a seguir. Ellos habían olvidado lo importante que es cumplir la Ley en base al amor.      Jesús nos predica desde el solido fundamento de la verdad, en Aquel que es la Verdad. Pero no sólo lo hace con sus palabras, sino todo su obrar fue una constante enseñanza. Cristo no quiere tener fans, ni grupos de admiradores, mucho menos busca likes o que retwitts: Jesús quiere auténticos seguidores.      Creer en Cristo no sólo consiste en sentir bonito o sentirnos especiales porque nos ha llamado, sino que va más allá de un sentimentalismo: creer en el Maestro significa segu...

Conversión de los predicadores

  Viernes de la  XXIII semana Tiempo Ordinario I Co 9, 16-19, 22-27 Sal 83 Lc 6, 6-39-42      San Pablo, tras su conversión, se dedicó todo el tiempo a predicar el Evangelio de Cristo. Hoy nos explica el por qué. Es consciente de que no ha surgido de él mismo, no se dio “por gusto propio”. No lo hace por vanagloria o conseguir los reflectores de sus oyentes.      Después de haber tenido el encuentro con Jesucristo, tras haber sido confrontado por el Señor y Él le revelara quién era, no tuvo otra opción más que la de predicar el Evangelio. Es lo mejor que podemos hacer como discípulos del Señor, anunciar la Buena Nueva de Dios: “esa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!”.      Ahora bien, ¿qué paga es la que recibirá? Ya ha tenido su recompensa: su paga consiste justamente en poder predicar el Evangelio de Cristo. Para San Pablo ya no hay una mejor paga que esa. Su mayor alegría y gozo consiste en que la ...

Nuevos horizontes del discipulado

  Jueves de la  XXIII semana Tiempo Ordinario I Co 8, 1-13 Sal 138 Lc 6, 6-27-38      Un aspecto importante en la conversión de cualquier hombre al cristianismo consiste en renunciar a una vida antigua para dar paso a una vida transformada en la fe. Ahora bien, toda conversión que se da en la Iglesia exige un verdadero cambio, que por medio del obrar se refleje en una nueva manera de vivir.      A la comunidad de corintio no le sucedió esto: ellos querían seguir arraigados a hacer lo que antiguamente hacían. Pero aquí la pregunta es: ¿hacían mal? Ciertamente que no podemos condenar su actuar, ya que ellos van creciendo y formándose en la fe.       Muchas veces le queremos exigir al recién convertido o al que apenas inicia su camino de fe, que viva como si toda su vida hubiese sido cristiano. Debemos de ser conscientes que el camino de la conversión en ocasiones es gradual, es decir, que día a día se va arraigando más ...

Bienaventurados serán...

  Miércoles de la  XXIII semana Tiempo Ordinario I Co 7, 25-31 Sal 44 Lc 6, 6-20-26      Muchas veces no nos preocupamos por el fin de nuestra existencia. Cada noche al acostarnos, no reflexionamos sobre si este fuera a ser el último día de mi vida, siendo así muy pocos los que se preocupan de esto. San Pablo nos recuerda que este mundo se va a terminar, por ende, es necesario lanzar una mirada a nuestra existencia.      Si supiéramos cuando sería el final de nuestra vida, todos nos prepararíamos para un buen morir. Por desgracia, no lo conocemos. Por eso San Pablo nos va a insistir que vivamos plenamente conforme al estado de vida al que Dios nos ha llamado: “¿Estás casado? No te separes de tu esposa. ¿Eres soltero? No te cases; pero si te casas, no haces mal, y si una joven se casa, tampoco hace mal”.      Debemos de ser conscientes de que nuestra vida biológica llegará algún día a su fin. Aquí la pregunta sería: ¿cómo n...

¡Anda: di que "Sí"!

  Natividad de la Santísima Virgen María Fiesta Rm 8, 28-30 Sal 12 Mt 1, 18-23      Sin duda alguna en la pequeñez, en lo más humilde, adquiere protagonismo los planes del Señor: Dios quiso que su Hijo naciera en Belén, no en Jerusalén; María ensalza la grandeza del Padre, cuando ella es elegida la Madre de Jesús: “Él ha mirado la humildad de su esclava”.      Es a través de lo pequeño que Dios va realizando su plan de Salvación. Ya Jesús nos lo había señalado por medio de sus enseñanzas: “un grano de mostaza, un poco de levadura, la semilla sembrada en el campo”. Toda la fuerza de Dios se muestra en la debilidad. Dirá San Pablo: “"Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte" (II Co 12, 10).      Es en María, la más humilde y pequeña, donde Dios va a llevar a término su gran promesa ...